miércoles, 23 de enero de 2013


Primera casa


A las 6 nos despertamos todos para bagarinos y alistarnos, fuimos a desayunar y salimos rápidamente al recinto en el que construimos las casas, alrededor de 45 minutos nos demoramos en llegar en especial porque no existe un buen acceso a este sitio, la calle es estrecha y de tierra, el recinto se llamaba Monte Sinaí, este estaba rodeado de camaroneras en la cual trabajaban la mayoría de sus habitantes, alrededor de 300 personas vivían ahí.
Al llegar conocimos a Fernando, un armador experimentado que nos ayudaría a construir la casa, un camión desembarco todas las partes de la casa que es prefabricada. Conocimos a los dueños de dicha casa doña Reina, su hijo y sus 2 nietos, estas personas lograron obtener su nueva vivienda a cuotas de $30 que pagaría mensualmente por 4 años, los ingresos de la familia venían de Juan, hijo de doña Reina, él trabajaba en la camaronera, Reinita también aportaba vendiendo helados a las personas del lugar. En esta familia no se presentaban mayores problemas de salud, salvo ciertos malestares de doña Reina debido a su avanzada edad. Para la construcción de la casa comenzamos por preparar el terreno removiendo las piedras y haciendo hoyos de un medio metro en la tierra, en total 9 hoyos en los cuales irían fuertes troncos que sirven de base, esto nos llevó mucho tiempo por la dificultad del terreno, al ser árido era duro u necesitaba de agua para removerlo pero se volvió arcilloso en poco tiempo.


Colocamos los troncos de base fuertemente en el suelo y con un marco de madera unimos la superficie de las bases para poner muchas tablas sobre estas para hacer el suelo de la casa. Las tablas fueron clavadas fuertemente luego de alinearlas bien y proseguimos a levantar los paneles uno por uno que conforman las paredes de la casa igualmente los reforzamos con muchos claves para que se alienaran.
Finalmente colocamos el techo de zinc, y ya solo bastaba con poner las ventanas y la puerta. Terminar la casa nos llevó al redero de 3 horas, almorzamos en el mismo lugar y volvimos a charlar con las personas para darles ciertas recomendaciones acerca de los ciudades del agua y de sanidad para su mejorar su estilo de vida.



Un regreso con sabor a victoria

Luego de haber trabajado tan duro poniendo todo nuestro esfuerzo y dejando a la familia contenta con su nuevo hogar comenzamos nuestro retorno hacia la escuela “Tío Paco” donde el recibimiento fue agradable ya que los trabajadores nos esperaban con entusiasmo y las puertas abiertas, realmente nos sentimos como héroes pues veníamos de cumplir una hermosa labor. Tomamos una ducha pues estábamos agotados, fuimos a descansar en las aulas y a meditar un poco lo que cada uno sintió en la experiencia, después notamos la alegría que venía del patio, eran los muchachos del colegio jugando futbol con varios de nuestros compañeros así que decidimos ir a jugar también, a pesar del intenso calor fue un partido excelente ya que hicieron notar que los guayaquileños llevan el deporte en la sangre, aunque al final logramos ganar este amistoso que culmino con el cierre del atardecer, llegó la hora que todos esperábamos, la cena estaba servida, nos dirigimos al comedor donde cada brigada ocupo su propia mesa y deleitamos la deliciosa comida que nos habían preparado, la merienda se convirtió en un espacio mas para continuar conversando de la construcción, quedamos satisfechos y fuimos directo a buscar nuestro cepillos de dientes para asearnos antes de ir a dormir, fue increíble como nos mantuvimos juntos la mayoría del tiempo pero lo mas hermoso fue el momento de la pausa, pues allí todos reflexionamos sobre el transcurso del día y observamos la gran capacidad que teníamos de ser un grupo fuerte para ayudar a los demás.
Autor: Diego Guerrero

CONTEXTUALIZANDO NUESTRA EXPERIENCIA

Y llegó la hora de llegada a la escuela Tío Paco, lo que sería nuestro hogar por los siguientes 3 días. Nuestras ganas seguían latientes en nuestro interior, y no permitían que el cansancio del bus y el calor nos distraiga y peor aún nos frene. Por lo que nos bajamos del bus, alistamos rápidamente nuestras cosas en grupos de brigadas en la salita que se convertiría por dos noches en nuestro cuarto. Rápidamente los que debían ir al baño, pues iban; y los que necesitaban cambiarse o tomar algo, lo hacía. Y enseguida, continuábamos a la f´ábrica Hogar de Cristo, en el mismo bus en el que viajamos toda la noche.
En el viaje nos ibamos sorprendiendo de ver tan organizada la infraestructura vial, hasta llegar a nuestro destino; ya estando ahí la sorpresa fue la misma al ver la cantidad de paneles de las casas que se generaba.

Al llegar, nos sirvieron un desayuno propio de allá, el café y un bolón. Y proseguido de esto nos dieron la explicación y una breve charla sobre la historia de la fábrica. Lo que más nos impactó en la brigada, fue la acogida que tuvo la misma, ya que todo empezó como una idea de un Jesuita Peruano, y las ganas se fue contagiando. En un comienzo se lograba entregar máximo una casa por día, y poco a poco fue creciendo hasta la actualidad, que se han entregado 48 casas por un día Y prosiguieron con una explicación por toda la fábrica, guiada por una voluntaria francesa. Se habló sobre los materiales del hogar, las medidas; y el dato que nos tenía intrigado a todos, el costo del hogar. Aprendimos incluso el trámite que por el que cualquier beneficiado debe pasar para obtener su casita, y es ahí donde se decide el material de su hogar, la forma de pago, el tiempo que se le dará para cancelar.
Finalmente, nuestro siguiente destino era Sambrondón, pero las comodidades del bus en el que viajamos, fueron totalmente cambiadas por el bus que nos transportaría desde ese entonces por Guayaquil.

Una Noche en el bus “RETORNO”

Una Noche en el bus “RETORNO”
Después de 3 días largos regresamos a nuestra ciudad (Quito), nosotros estuvimos en el auditorio de la escuela Tío Paco la cual estábamos esperando los buses y llegaron a las 22:30 y estuvimos saliendo a las 23:00 de la noche. Todos contentos porque cumplimos nuestros objetivos, a lo que vinimos y con alegría y cansancio salimos de la escuela.
Dos de nuestros compañeros se quedaron en Guayaquil, james que se fue con Felipe y Diego Guerrero que tenía un evento familiar. Nosotros sentimos que si nos hacían falta estos 2 compañeros, porque con ellos éramos completos y había de todo en nuestra comunidad cada uno con su carácter, situaciones, con sus alegrías que alimentaban a los demás.
En el bus, nuestras profesoras hicieron una oración para que nos vaya bien en el viaje donde todos nosotros nos concentramos ya que era un viaje largo y un poco peligroso bueno en fin todos hicimos silencio y ya todos estuvimos más tranquilos, entonces sentimos que Dios era el único que nos cubriera a nosotros.
Nosotros teníamos hambre porque algunos de nuestra brigada no merendamos ya que los otros lo hicieron a las 5:00 pm y cuando paró el bus bajamos y compramos como $20 solo en comida, y luego durante el trayecto nos acabamos todo y también íbamos compartiendo con las otras brigadas que estaban en el bus y mantuvimos un clima de compañerismo.
 
Nosotros fuimos gozando, conversando, molestando a los demás ya que esto fue divertido, todos nos reíamos disfrutábamos mucho fue algo muy chévere que también compartimos con las 2 profes Ksenia Y Mary Carmen que nos acompañaron un momento en el bus.
Bueno nosotros fuimos conversando en el bus, desde la 23:00 que salimos hasta las 12:45 am y hablamos sobre las experiencias que tuvimos durante la construcción de casas. Esto se siente muy bien porque reflexionas nos acordamos de muchas cosas que hicimos, pasamos durante estuvimos en Guayaquil, como entregar la casa a la familia esas sonrisas de que ya tienen casa u otra más, y es grandioso ver esa felicidad de esas personas porque con lo poco que tienen hace muchas cosas y son felices.
Todos unidos y conversamos, algunos reflexionamos de nuestros problemas y decíamos lo que no pasaba en cada uno de nosotros y buscábamos entre todos soluciones para ayudarnos entre nosotros mismos para que nosotros estemos bien y que nuestras vidas estén felices, y con lo que tenemos ser felices porque eso es lo hemos aprendido viendo a las personas de la fundación de hogar de cristo “Vive con lo que tienes, confórmate con lo que puedes  y vive una vida feliz”
Tipo 1:00 am todos nos dormimos y nos levantamos ya llegando al valle a las 5:15 de la mañana y ya todos nosotros despertamos, ahí un poco con sueño y las ansias de llegar a nuestras casas porque ya extrañábamos nuestro hogar.  Al momento de llegar, todo estuvo bien y hubo una novedad en nuestra comunidad que no apareció el botiquín y bueno todos estábamos un poco preocupados porque nos tocaba pagar.
En fin todo este viaje de retorno salió bien, al llegar una felicidad de ver a nuestras familias y que todos estemos contentos con todo lo que hicimos porque de verdad fue una experiencia súper linda, grandiosa.





Despedida de Hogar de Cristo, y retorno anhelado

E
l 20 de Octubre pasado, fue el retorno del Recinto “La Unión” hacia la escuela del “tío Paco”. Este era el último día que estaríamos en Guayaquil y realizaríamos nuestro retorno hacia Quito. En el bus de retorno estaban las brigadas 4,5 y 6 todas pertenecientes al paralelo “E”; en el bus también estaban dos profesoras encargadas y un empleado de servicio del colegio.
En el retorno se notaba mucho cansancio por parte de alumnos y profesores, ya que a pesar de que ya estaba hecho lo “huecos” donde iban las estacas el sol nos debilito mucho. La mayoría del bus fue dormido, otros escuchando música, pero casi toda nuestra brigada estuvimos despiertas y hablando y también molestando; a pesar de nuestro cansancio empezamos a molestarnos y a no dejar dormir a algunos.
En nuestro bus fueron la mayoría de armadores, y cada uno recibió su paga por parte de la señora encargada de “Hogar de Cristo”, y todo esa paga era bien merecida ya que los armadores hacían la mayoría, aunque con nuestra brigada quedamos en que no queríamos ser tal vez como otros grupos que decían: “el armador te da haciendo todo”; entonces nosotros si tratamos de ayudarle en lo que mas podamos.
El señor del bus, prendió la radio y todos empezamos a reírnos porque eran canciones un poco chistosas, y después cuando ya era medio viaje apago la radio y entonces diego puso música en el celular y empezó a cantar y ahí todos los mandamos a que haga silencio.
Hubo un tiempo donde ya estábamos todos aburridos y ahí todos nos quedamos pensando y creo que la mayoría pensaba en lo valiosa que era esta actividad y en la formación que nos daría. Después algunos de la brigada nos quedamos dormidos y empezaron a molestarnos y a tomar fotos.
A la llegada a la escuela de “Tío Paco”, se notaba un agotamiento pero se notaba que todos ya querían regresar a sus casas, y nuestro bus llego antes que el de las otras brigadas, y la mayoría empezó a jugar o a darse vueltas e incluso bañarse, después nos dieron la merienda tipo 5 pm, la comida era puré de papa con chuleta y jugo de badea. Después de comer eso ya todos estaban un poco más activos.
Alrededor de las 7 pm ya la mayoría estaban alistando sus maletas, y nos encontramos con la novedad que aun compañero se le habían robado su celular que se encontraba en la maleta y ahí todos preocupados vimos si es que no nos faltaba algo. Ya todos con sus maletas listas, se notaba aun mas sus ganas de regresar.
El bus llego a las 10 pm y ahí continuo nuestro viaje a quito…